domingo, 10 de febrero de 2008

CIUDAD EN RED

ALGO MAS QUE UN TROVADOR URBANO

Caracas es un paraíso de la informalidad. Un maravilloso lugar donde se encuentran lo absurdo y lo mágico, lo urbano y lo profano. Es la síntesis de lo humano y lo estructural, es la ciudad encantada y cantada por todos, es sencillamente un espacio para la p
oesía y la gente que deambula por la palabra y por los sueños en un interminable paseo por la vida.


Sabana Grande ha sido por siempre el lugar que se siembra de poetas a cualquier hora del día. Las noches de la bohemia se pasean por las esquinas como fantasmas ebrios de madrugadas y horas infinitas que no se amanecen nunca. Esto ocurre en una ciudad que no respeta el orden de la realidad. A veces sus calles se pueblan de artistas y saltimbanquis que van de un lado a otro mostrando el talento de cada quién e impresionando al desprevenido peatón que no tiene tiempo de escoger la esquina donde nace el surrealismo urbano y se confunde con la palabra elaborada desde el Gran Café.

Ante este escenario callejero se crecen las imágenes de aquellos presumidos, cuyos actos son interrumpidos por esos aplausos lisonjeros que nacieron a la sombra de la curiosidad. El malabarista, la estatua humana, el danzarín que le da vida a la muñeca de trapo en un alocado frenesí que saca risas al público espontáneo que se aglomera tras sus propias sombras. La persona que inspira esta nota es uno de esos anónimos que guitarra en mano conmueve de ternura el tránsito de la gente por el bulevar.

No sabemos su nombre, quizá nunca lo sabremos, pero es inevitable pasar por su lado y no detenerse a oír el silencio de las cosas que canta. De veras que impresiona la sencillez de su anonimato, la guitarra de este señor dueño de la calle murmura notas delicadas que acompaña con el rezo de canciones de un enorme contenido poético. Eso no es casual, este hombre nos transmite esa sensación de paz que nunca encontramos en la calle. Con su cabeza ensortijada y su voz a medio tono nos dice canciones que no nacieron en la calle, que vinieron con él de alguna parte y las reparte ahora entre todos esos curiosos que lo rodean cada vez en cada sitio.


Siempre lo hemos visto en diferentes esquinas de la ciudad;
en el centro; en Bellas Artes y en todo espacio donde el buen gusto se pueda compartir con la ternura. Pero Sabana Grande es el lugar del trovador urbano en que se ha convertido este hombre que está mas allá del espectáculo para divertir personas. Hay que soñar después de cada canto que nos reza nuestro anónimo trovador.

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